¿Reforma Tributaria?

Transcribo el aporte del Dr. Franco  Murgueitio por válido y claro :

Apreciados clientes y amigos:

Para el tema de la Reforma Tributaria, tan comentado y esperado en las útimas semanas, vale tener en cuenta asuntos como éstos:

  • Cierto es que Colombia tiene un muy serio inconveniente fiscal, generado tanto por bajos ingresos como por muy altos costos. Pero no es con la sola vía de incrementar las rentas con lo que se atiende la necesidad; al tiempo de ello, y hoy más importante, es imperativo cerrar las venas rotas:
    1. del desorden administrativo (que expone a demandas por mala ejecución, ausencia de cubrimiento, falla del servicio y otros errores procedimentales)
    2. de la corrupción (que exprime el presupuesto estatal con gastos indebidos como vehículos oficiales, nóminas paralelas de asesores del Congreso, y sobreprecios en licitaciones)
    3. de la ineficiencia (pago de sanciones por contratos incumplidos o mal celebrados)
    4. de la sesgada fiscalización (que se limita a casi estrangular a quienes si declaran, en vez de buscar las mafias de los “supermercados de semáforo”, de los “pasajes comerciales” del centro de las ciudades, de las “supertiendas” de andén en las vías públicas, de los omisos tanto del sector comercio como de servicios e industrias)
    5. del asqueante contrabando (que está en las puertas mismas de las dependencias oficiales en TODAS las ciudades, no solo capitales sino también intermedias y pequeñas…. no hay una que se salve).
  • Pregonar un desmonte de rentas exentas y de beneficios tributarios, como lo hace el Gobierno Central basado en informe del Banco Mundial titulado “Beneficios e Incentivos Tributarios en Colombia”, es olvidar la necesaria seriedad que debe existir en materia negocial frente a empresarios e inversionistas.Cómo acaso puede defenderse un sistema que, luego de ofrecer renta exenta por 30 años a los hoteleros, viene ahora a decir que sus utilidades han de pagar impuestos luego de estar ellos apenas empezando a recuperar su inversión? Acaso un proyecto a largo plazo, asentado en una Zona Franca con tarifa de renta al 15%, que quiere llevarse ahora a un nivel mayor, puede reestructurarse en manera que no afecte la Tasa Interna de Retorno y que no resulte incidiendo el tiempo para recuperación de los fondos, muchas veces contratados en préstamo?

    Lo que debe hacerse, y allí está el ejemplo de Suecia, es NO TOCAR a los generadores de riqueza, a las empresas productoras, respetando lo que ya tienen. Debe si, en cambio, buscarse en otras fuentes.

  • Entre esas otras fuentes de recursos están, no siendo éstas las únicas, las siguientes:
    1. Vincular al sistema tributario (retenciones y declaraciones) a los omisos (esos que no declaran porque NO son “ubicables”). Para esto se requiere decisión administrativa, voluntad política y apoyo de la Fuerza Pública para entrar a los “nidos de ratas” que están formados de tiempo atrás, de público conocimiento en los varios sectores de la economía.
    2. Perseguir decidida y contundentemente, como se ha hecho en el Tránsito de Cali y en la anterior Alcaldía de Barranquilla con lo que se creía imposible e intocable, a las mafias comerciales, visibles en la venta pero invisibles en la declaración y en la contribución al erario público.
    3. Bajar las tasas de retención para que así deje de ser interesante jugarle al “no me detectan”
    4. Bajar las tasas de iva para desestimular la rampante y vergonzosa evasión
    5. Bajar la tasa de renta, SIN tocar los dividendos, para que así haya una mayor atracción a capitales foráneos. No es desconocido que los inversionistas buscan los negocios donde sean más rentables; si a ellos ofrecemos menores cargas que otras jurisdicciones, obviamente vendrán a nutrir los proyectos nacionales
    6. Facilitar la participación en proyectos que el Estado no tiene cómo financiar, tales como carreteras, vías férreas y ampliaciones de aeropuertos, para lograr de esa forma la urgentísima infraestructura de cara a la competencia mundial. Con ello, y de contera, habrá movimiento de la economía en forma directa e indirecta; y ello generará tributos de diverso orden (renta, iva, aduanas, industria y comercio, plusvalía) que irrigarán en mayor volumen (así sea con tasas menores) los diferentes escenarios nacional y local
    7. Hacer redadas de fondo, sin tregua, a establecimientos comerciales para determinar la existencia de doble facturación, la emisión de “remisiones” o “cuentas” que no van a dar a la Contabilidad, el uso de programas de facturación y de sistemas que al cierre “anulan” aquello que se pagó ene efectivo. Pero téngase en cuenta que esos procedimientos NO han de ser exclusivo o prioritarios a negocios puntuales, sino que han de irrigarse también a los conocidos como “de barrio” pues es allá donde se mueve más dinero
    8. Aplicar con rigor, y sin excarcelación, la pena privativa de libertad a todo aquel que resulte dejando de pagar un iva que ha cobrado. Pero que esto no sea “de a poquitos” sino, en cambio, sin excepción así no haya publicidad de por medio
  • Cambiar las reglas de juego a proyectos que ya vienen en desarrollo, apalancados en normas que en otros gobiernos ofrecieron tratamientos diferenciales por un determinado tiempo, no tiene presentación alguna. Es si, por el contrario, un muy mal mensaje hacia quienes han confiado en Colombia y en su tantas veces repetida “seguridad jurídica”, lo que en materia tributaria es una falacia pues las reglas – y las interpretaciones – se cambian cada rato y con base en el simple ánimo recaudatorio

A nuestro juicio Colombia NO NECESITA una nueva Reforma Tributaria. Lo que en cambio si exige, y con gran urgencia, es la debida articulación del aparato administrativo.

Para esto no se requieren más leyes; basta un timonel que actúe con fuerza, visión, agallas, sin ataduras políticas, sin ánimo fiscalista y con criterio de integralidad frente a lo que debe hacer el país de cara al mundo que busca invertir y negociar con él.

Lo tenemos hoy en Dian; necesita él el auxilio de los demás estamentos gubernamentales, sabiendo que el sector privado ha de “jugar limpio”.

No más leyes y reglas abstrusas, no más exigencias absurdas, no más regulaciones desestimulantes.

Sí a la simplificación, al “ordenamiento de la casa”, a la eficiencia, a la integralidad, a la real ampliación de la base tributaria, al cubrimiento a los omisos, a la real equidad en el sistema (que se logra manteniendo el principio constitucional de la buena fé y, al tiempo, aplicando con estricto rigor la misma regla a todos ….).

A consideración para que todos hagamos de Colombia el país que decimos querer; el mejor destino para la inversión; el sitio por preeminencia para negociar; y el lugar para vivir y trabajar sin sobresaltos por cambios repentinos y repetidos, que terminarían por espantar a quienes desean el desarrollo de empresas transparentes y eficientes.

Saludos,

Luis Hernando Franco
Director
Franco Murgueitio & Asociados

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